nuevo yo: control y equilibrio

El amanecer la sorprende despierta.. tiene esa dulce sensación en su estómago. Se pregunta porqué esa emoción: quizá la proximidad de días de playa; quizá el florecimiento de sus plantas; la luz.

Mientras se prepara el café se pregunta por el dios del mar. Sabe que está viviendo unos momentos complicados. Quiere que todo le vaya bien, y que la etapa que ha iniciado de conocer a gente nueva, dé los frutos que espera y merece.

Ella… se ha embuido en el “control y equilibrio”. Si.. nada de arrebatamiento pasional, las pasiones nos hacen subir y bajar constantemente  y es agotador emocionalmente.

Encontrar ese “neutralizador” o “catalizador”, que consiga que su mente, su corazón, su alma, su cuerpo estén en un estado “zen”.

Reflexiona sobre que a veces .. se busca para encontrar, y otras veces, uno busca perderse, y lo que hace es encontrarse.

Ella ha cambiado de rutinas, se ha vuelto a volcar en su cuerpo, con mas intensidad.  El sudar, el sentir su cuerpo fuerte, le ayuda a tener su mente a raya. El otro día, en esas conversaciones que se guardan como oro en paño por todo el valor de su contenido, hablaba de “dejar la mente en blanco”. Y pensaba en la relación de la mente y el cuerpo. Cuando nada, y va dando brazadas, con su cuerpo sumergido en la untuosa agua, la respiración acompasada y el ir  forzando músculos, hace que su mente vaya ordenando pensamientos. Es un buen momento de reflexión, igual que cuando bailaba. Rememora las clases de salsa y bachata, iba derrumbada a la clase, empezaba a sonar las alegres melodías latinas, envueltas de pasión, y movía sus caderas al compás…  y sin darse cuenta, al final de la clase, se sorprendía al ver su rostro sonriente en el espejo del aula.  Si, su mente se había concentrado en los pasos y en la música, y sus pensamientos, en aquellos momentos densos.. habían desaparecido.

Entonces, decide que ese “volver” a meditar mientras nada, y a centrar su mente en el ritmo, es un buen paso para ese control y equilibrio.

Otro paso… ordenar el exterior para ordenar el interior. Ir por pasos organizando armarios, la casa, centrándose en pequeñas tareas. Debe de ordenar-se.

Siempre es un buen momento para reencontrarse a si misma, el  que sus ojos en el espejo, vuelvan a brillar.

zen

 

 

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