historias: café

Hay días que todo es diferente y no se sabe exactamente qué ha cambiado, ni en qué momento.
La noche ha sido larga, muy larga. La cabeza dando vueltas, he tenido que tomarme algo para el dolor.
Ver los numeritos digitales que van avanzando. Casi al amanecer es cuando daban mas ganas de arrebujarse entre las sábanas y dormir, pero no… era hora de levantarse, aunque el cuerpo y la mente estén cansados.
Vestirme pensando en él, peinarme pensando en él, conducir pensando en él. Como habrá dormido, que pensará, esta vez será ese elemento químico adecuado para mi solución.
Salgo a tomar café, sé que le he dicho no. Lo que el no sabe es que cuando me ha escrito, y me ha recordado al ayer.. me he entristecido. Porque no quiero repetir historias, porque no quiero romper “esto” que me parece “mágico”.
Porque no quiero ser yo sola la que tenga ilusión, y la que sonría. Quiero ser también ese elemento químico que haga que el resultado de la combinación sea excepcional.
En el estómago, siento vacío.. vertigo. Delicioso y torturante.
Rara.. como siempre, rara… buscando ese refugio, ese oasis, que es tu dulce voz, y esa sensación de que con él, todo está bien.

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