la lluvia sobre el cristal

Él estaba pegado al cristal, observando los coches pasar mientras en sus manos había un café solo, sin azúcar, y meditaba sobre todo lo pasado.

Pensar en ella, en el dolor de su partida, en el placer de sus besos, de su piel, de la belleza de su desnudez, del calor de su roce, de sus ojos verdes, de la frescura de su sonrisa como césped recién regado, de la turbulencia de su lengua, buscándolo con ansiedad.

La calle sigue mojada, y sus pensamientos van de un lado a otro.. como un látigo, que le quema la piel, y en cierto modo, busca que le vuelva a quemar. Uhmm el chocolate de sus cabellos, no puede evitar suspirar.. ante el escozor de su recuerdo.

Si su vida fuese un libro.. ¿qué título le pondría? ¿Buscador de sueños? ¿Cazador de unicornios?

Pensaba en las heridas emocionales que se hacen unos a otros, que si las heridas del alma se vieran, observaríamos como muchas cicatrices siguen sangrando, y .. esa sangre quizá .. quizá.. sea buena, porque sea una manera de limpiar lo que duele, de drenar el dolor. No podemos meternos en una burbuja, en una campana, y dejar de sufrir.. porque perdería sentido la vida.

Se estaba acabando el café, mirando por la ventana, de madrugada, y se sentía mareado. Mareado de amor, de dolor, de placer, de sentir….

 

taza-cafe-con-corazon

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