la nieve

A través de la ventana observaba las luces, y los copos que etéreos y helados caían sobre los árboles. Ese momento invitaba a la reflexión, a hacer una retrospectiva de los últimos años.

Cuanta lucha, cuantas ilusiones apagadas, cuantas emociones apasionadas, cuanta decepción, cuanto volverse a rehacer.

Recuerdos de una discusión.

Recuerdos de un sentirse poco importante, ignorada. Siempre hay algo prioritario…

Quizá sea hora de romper el techo de cristal, de ceñirse a lo que siempre ha hecho, introducir un cambio nuevo, y de esa manera, ese cambio interior llegará al exterior.

Siguen cayendo los copos de nieve.

De repente, siente unas manos peludas que la abrazan por detrás mientras observa la nieve. Y le susurra suave al oído.. “Mi sirenita mirando la nieve”.

Ella se giró y le miró a los ojos a través de los cristales de sus gafas. Enganchó sus manos por detrás de su cuello. Mirándolo sonreía. “Desplegas siempre magia a mi alrededor…  y me haces sentir bien solo con escucharte… ”

“No digas tonterías, pequeña sirenita, la magia la tenemos todos, solo hay que saber despertarla. No sé si lo sabes, pero me encantas mi amor”. Y con suavidad, se acercó dulcemente a ella, y la beso.

La magia está en cualquier sitio oculta, y después de reflexiones, a veces un poco derrotistas, al tiempo que un poco esperanzadoras, surge algo, que hace que el alma se sienta serena, y .. se sea consciente del ahora.

 

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