un café sin azúcar

Se escuchaban los pasos de ella mientras se dirigía al estudio. Allí sabía que se encontraba él enterrado en montañas de libros, para estudiarlos, catalogarlos, y en definitiva, disfrutarlos. Era la pasión que ambos compartían.  Y esas tardes de invierno, entre los libros, se tomaban el café, lo degustaban, y se miraban.

“Te he traído el café.. vamos a sentarnos”.

Se dirigió con la bandeja con dos cafés humeantes, y unos exquisitos merengues de fresa a la mesita baja.

“Querida, que bien huele ese café.. uhmmm”.

Él, con gesto despreocupado, se dirigió hacia los silloncitos. Cogió su café, y la miró. Se encontraba satisfecho. No había nada como tomarse un café, a media tarde, y conversar con ella sobre la próxima lectura, o las últimas novedades.

“¿Está a tu gusto, amor?”

“Si querida, me gusta así, sin azúcar. Gracias. Por cierto, he estado charlando con Carlos, y me ha dicho que este fin de semana estarían encantados que fuésemos a su casa de la playa. ¿Qué te parece?”.

“Pues, bueno, si a ti te parece bien, vayamos”.

“Podría ser genial para tu novela, podrías inspirarte allí en el mar. Sé que para ti es muy evocador.”

“Si, un cambio de aires, siempre viene bien… así lo haremos mi amor”.

Y siguieron tomándose su café, sin sospechar, que el viaje a la playa, les iba a cambiar las vidas.

Anuncios

4 respuestas a “un café sin azúcar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s