Perspectiva

La noche fue corta, la culpa fue de toda la sensibilidad y de un whatsapp que le envió él por la noche, un mensaje que la dejó pensativa.

Había pasado de los besos a los saludos, de buscarla nada mas llegar a la ciudad a sencillamente decirle que estaba por ahí.

Piensa en él, que no siendo ella muy lista sabe los motivos y los porqués. Ahora él estaba en la ciudad, había vuelto después de sus últimas gestiones ¿la querría ver o volvería a darse un respiro?

Teléfono, oficina, mantener el tipo, mirar de vez en cuando por la ventana y observar el pinar no muy lejano. Cerró los ojos y pensó en ese olor penetrante, en esa sensación de naturaleza sin más.

Llegó la hora de ir a casa pero antes quería hacer una parada. Le habían confiado un recado y ella no se podía negar. Aún decepcionada se sentía poderosa dentro de su mono negro de seda, sus cabellos recogidos en un moño y las sandalias altas. Le gustaba ir arreglada al trabajo, era una manera de respetarlo.

Bajó a la cochera, dio al contacto del coche y subió por la rampa. Saludo a Richar, el vigilante, que le permitía la entrada al edificio y se dirigió a la autovía. En ese instante de incorporación lo vio. Era algo que no podía evitar, sentirse nerviosa solo intuyéndolo, como él siempre decía no le gustaba pasar inadvertido.

El elegante Jaguar era impresionante. Sintió en ese momento mil mariposas estrelladas contra las paredes de su estómago. No podía evitarlo, sentía algo por él, aunque para él solo fuese la amiga permanente con la que volcarse cuando estaba solo.

¿Era digno saberse entremés? Ella siempre sabía lo que había, de esas cosas que se saben sin decirlas. Y no pretendía cambiarlo ni hacerle cambiar de opinión. Ella se valoraba por lo que era y no quería suplicar a nadie que estuviera con ella. También le gustaría pasar de él, pero sabía que él pensaba en ella cuando estaba con otras aunque fuesen más guapas, más jóvenes, qué contradicción!!

Se acercó al edificio de las afueras. La estaban esperando para darle el informe. La hicieron esperar en el jardín y observó a todas las personas que estaban allí, con sus enfermeras o solos. Ese jardín era una dimensión diferente. Miró los ojos verdes de una muchacha muy hermosa de rizos oscuros y hermosa sonrisa.

En ese momento cayó en la cuenta de los cambios de perspectiva del universo, de la vida, según desde donde partas, todo es diferente. Y que todo tiene un lado bueno, una arista del prisma desde la cual la vida tiene un color diferente.

Ella sonríe. La vida es cada presente y en ese presente camina hacia cierta paz o conocimiento. Presente continuo. Y si  él la quiere que la busque, que la llame. Pero ella, mientras tanto, VIVE.

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