buona notte….

cafe

La noche había caído en la ciudad y ellos caminaban cogidos de la mano. El día había sido tan especial, compartiendo cada momento del día con confidencias,  miradas que se encontraban y se sentían en su lugar.

Era bonito sentir el calor de la mano del otro. Verse en la sonrisa del otro. Encontrarse en sus ojos. Saber que todo el mundo no importaba, que lo único importante es que los dos se habían dado permiso para disfrutar de ese día el uno del otro, sin ninguna otra intromisión.

-¿Sabes que me apetece ahora?

-No mi ninfa, no sé que te apetece- le contestó con una generosa sonrisa.

-Un café.. un café caliente.

-Pues tus deseos se van a cumplir.. mira hacía adelante…. tachán.. cafetería!!

-Jajaja.. me encantas… me haces sonreir.. y todas las preocupaciones se diluyen.

-Jejeje.. que bobita eres… ven… -y le plantó un seductor beso.- Ves.. eso te pasa por sonreir.

Siguieron caminando por la avenida, hasta llegar a la pequeña cafetería. Él abrió la puerta de madera y la hizo pasar. Es como si hubieran entrando en otra dimensión. Todo decorado en acogedora madera. La música suave. El intenso olor a infusiones y café mezclandolo todo.

-A mí me apetece también un café.. un cortado.

-Aysss.. cariño, yo quiero ahora un té.

-Jejeje, mi ninfa, cambias de opinión.

-No sé, al entrar.. me ha apetecido un té..

-Lo que tu quieras.. lo que más te apetezca…. – y volvió a acercarse a ella y a besarla mientras bajaba y susurraba- mi ninfa..

Ella se ruborizó y se puso nerviosa, bajando la mirada.

-Mmm que tímida y sensual.. y lo haces así.. sin querer… te miro, te siento, y … me parece increíble sentirme tan pleno y feliz, además convencido de que lo nuestro no se va a acabar..

-Me dices unas cosas…. que me sobrepasan, al tiempo que .. también me haces sentir plena y feliz… ¿qué nos ha dado?

-Quizá lo que los dos necesitamos. Dicen que no hay casualidades, y que todo lo que pasa es porque tiene que ser. Sencillamente nosotros teníamos que ser.

El camarero les sirvió a él su cortado, a ella un té chai hecho en leche. La intensidad de su aroma, con el dulzor de la leche.. hizo que ella cerrase los ojos y sonriera.

-Eres tan sensible..

Ella abrió los ojos y le miró directamente.  Sus ojos brillaban llenos de amor.

-Te amo.

-Lo sé mi ninfa.. y yo a tí..

Acercaron sus manos por encima de la mesa.. y se miraban, viendo sus almas.

 

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