Cap.4. Investigación Virtual.

El fin de semana había sido maravilloso. Subía en el ascensor y se observaba en el espejo. Iván había sido cariñoso, y era un placer verlo desenvolverse con su familia. Lo único que la desconcertó fué la tarde del sábado que la dejó en casa con sus padres por un espacio de dos horas, decía que tenía que ver  a un amigo. A ella se le hicieron llevaderas las dos horas porque su madre era un encanto. Se vé que la mujer estaba contenta de que hubiese ido su hijo, y de verlo con ella.  Parece que le había caido bien a sus padres. Recordó la  frase que decía su abuela.. “si quieres a la col, tienes que querer a las hojitas de alrededor”. Sus mejillas tenían color, y la sonrisa, seguía mirándose en el espejo del ascensor asombrada de la luz.

Sacó la llave del bolso, y pensaba que le hubiera gustado que Iván subiese con ella, y que se hubiera quedado esa noche en su casa… aunque quizá todo iba demasiado rápido, y se sentía mareada. Abrió la llave, y cayó en la cuenta de que no tenía la doble vuelta como la había dejado el viernes antes de irse. Tensó su cuerpo, y pensó, si habría vuelto él, Arturo.  Es la única persona que tenía llaves de su casa, y es la única que iría sin avisarla. No solía hacerlo, solo en casos urgentes, importantes… ¿cuál sería la  urgencia?

– Buenas noches, Eva.

Se levantó, se acercó a ella, y cuando intentó besarla en los labios, ella se giró, y fué a parar a su mejilla.

– Disculpa, nena, la costumbre.

– No te  preocupes – y le ofreció una sonrisa serena, que él correspondió con otra.- Dime, ¿que te ha trae por aquí?

– Pues.. éste dossier. Échale un vistazo, y en cuanto puedas, quiero que me desnudes virtualmente a ese tipo. Quiero saberlo todo. Qué compra, qué contactos tiene, qué páginas visita, qué mails escribe, quiero saber.. hasta lo que no él no sabe de él mismo. Amigos, contactos.. todo. Y como siempre, ya sabes, máxima discreción.

Ella dejó su bolsa de viaje en el suelo, y se dirigió al sofá para coger el expediente y echarle un vistazo por encima. Mientras, pensaba en lo curioso de su relación con Arturo. Tuvieron un affaire. Son cosas que pasan cuando dos personas  se agradan físicamente e intelectualmente,  y existe esa química. Si definiera su relación sería más la palabra complicidad que la de pasión la que sería adecuada. Quizá fueron más amigos que amantes. También es cierto que Arturo estaba casado, y que .. cuando lo dejaron, esa fue su conclusión: él quería a su mujer, y estaba agusto con ella, pero, que no podía seguir siendo más que amigo. No obstante, Eva, por motivos de su propia seguridad, al estar tan sola, decidió que él siguiera teniendo las llaves de su casa. Arturo, pertenecía a la policía secreta, y llevaba mil temas. Recurría a ella para los trabajos “finos”. Más de una vez le había hecho el guiño de que trabajase más con la policía, pero ella, no quería, le gustaba su jefe,  y podía muchas veces trabajar en casa sin problemas.

Respiro profundamente mientras se sentaba y cogía el dossier.  Pero la respiración se le paró cuando abrió la carpeta y vio la foto pillada con un clip a un amplio historial.. la foto de Iván.

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