Cap. 5. Investigación Virtual

Su boca estaba abierta, y más que abierta. Mientras, Arturo,  que se sentía como en su casa, se fué al frigorífico y sacó dos cervezas frescas. Le sirvió una a ella, y otra para él. Quería observar su reacción. La estaba vigilando siempre, no había podido dejar de estar pendiente de ella, de Eva, porque en cierto modo se sentía responsable, y la sentía suya. Y le repateaba verla con otro.

– Pero…. Iván es policía!!!

Dijo con asombro.

– Si, está infiltrado en un grupo mafioso, y queremos saber, hasta que punto solo está infiltrado. Los jefes no se fían. Han pinchado un par de operaciones, y no sabemos si podemos fiarnos de él.

Eva, cogiò el dossier, y lo cerró.

– No quiero.

-¿Qué?

– Que no Arturo, que no, los seguimientos lo hacéis vosotros, como buenamente podáis, pero en esta ocasión, paso.

– Por acostarte un par de veces con ese tío, que me cae fatal, ¿no vas a hacer un trabajo que para mí sería útil?

Empezaron a discutir. No soportaba que Arturo la presionara. La sacaba de sus casillas. Se levantó del sofá, y se dirigió al baño, quería refrescarse la cara, le ardía. Arturo se acercó a ella.

– Eva.. – cambio el tono de voz, un susurro suave.- Nena.. pasa de ese tío, lleva tanto tiempo con los malos, que ya no distingue… ven.. ven.. que es lo que buscas en él.. ¿esto?

Y la cogió por los brazos y empezó a besarla. Ella se tensó, pero qué narices estaba haciendo Arturo… se retiró de él.

– Te has pasado tres pueblos, ¿porque coño me besas? Tú y yo somos amigos, lo nuestro es historia.

– No, no es historia.

– Perdona, querido, te recuerdo que fuí segundo plato durante un tiempo; salí contigo a escondidas, sin poder darte la mano ni un beso a la luz del sol. Prefiero nada, a estar a escondidas. Yo no tengo que ocultarme de nadie. Si tu no eres coherente con tu vida, que te den. Yo no podría vivir así… mintiendo con quien te acuestas todas las noches. ¿Te imaginas que llamo a tu mujer, y le hablo de nosotros?

Arturo palideció.

– Et voilá!….  no vuelvas a besarme cabrón, o  te gasto la putada.

– Te tengo metida muy dentro…

– No, perdona, solo que lo que se te niega, se te hace mas apetitoso.. solo eso. Y ahora me has visto con Iván, y vienes a joderme. Dáme las llaves, y olvida que somos amigos. Cualquier trabajo que quieras de mi empresa, sigue el canal oportuno, mi jefe. Y él lo repartirá. Hay mas compañeros muy capaces de hacer lo que quieres.

– ¿Avisarás a Iván?

– Por supuesto.

– No lo hagas.

– Me importa un pimiento tu opinión. Yo haré lo que quiero, porque soy libre de hacer con mi vida lo que quiera, sin tener que dar explicaciones a nadie.

– Te ves muy valiente…

– Porque el amor me dá una fuerza que no creí tener…

– Pero él.. igual no está contigo porque te ame…

– Eres un capullo, siembras la duda… pero sabes, estoy segura de él, confió en él, y aunque me mostraras hojas y hojas con datos diciendo lo contrario, seguiría creyendole.

– ¿Qué tiene él para que lo creas?

– Que lo miro y me siento segura.

Sostuvo la mirada, mientras dejaba las llaves en la mesa, recogió el dosier, y salió del piso de Eva. Tenía unas ganas enormes de  darle una bofetada… se había atrevido a negarlo .. a él. Abrió la puerta y estaba allí Jon, con una bolsa. En ese momento, Iván lo miraba, y Arturo, rápidamente estaba pensando en qué decir. Pero la cara de enfado que llevaba, y el dossier en la mano… no dejaban dudas.

– ¿Qué haces aquí Sánchez?- fue el seco saludo que Iván le soltó a Arturo.


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