Historias de amor: serenidad

Ella se levantó a su lado, entre sus brazos, con la piel marcada por cada caricia, cada beso, cada susurro.

Él le acariacaba la espalda…

-¿Estás despierta cielo?

Ella sonriendo, volvió la cara hacia él, y lo miró.

– Que guapa estás…

-Tu amor y paciencia, consigues que mi alma se serene..  y descanse. Solo tengo ganas de sonreír.

Volvieron a acurrucarse debajo de las sábanas, y ella cerró los ojos, y disfrutó de ese momento de plenitud, donde todo estaba bien. Escuchar su respirar, el latir de su corazón lo era todo. La calidez de la piel, la suavidad de unos labios, la avidez de su mirada.. todo en él era lo que necesitaba.

Pensaba en lo que realmente necesitaba, y si duda.. era él. Amor y paciencia. Alguien que da sin pedir. Que quiere sin esperar. Que sencillamente está. Y que transmite seguridad.

Sentirse querida, si.. sentirse querida es esa emoción que lo transforma todo. No exigencias. No farragosidad. Solo ser y sentir.

-Hacía tiempo que no me sentía tan serena.

– Me alegro.. y de eso se trata.. de que estés bien, de que estemos bien.

-Pienso que todo lo vivido, son pasos.. y me conducen a ese estado de serenidad. Y hoy, aquí, ahora, serenidad eres tú.

Es curioso como ciertos sentimientos te hacen sentir invencible, que todo se centra en el momento presente. Se máximiza lo que te llega. Las luces del amanecer. El sol. El resto de personas que se cruzan en tu vida. Cuando el alma está feliz y serena, la vida es más amable, y .. una sonrisa lo explica todo.

 

 

 

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