el ayer, el hoy, el mañana

Continuamente me digo que debo de parar y debo de pensar.  Y al tiempo, me doy cuenta de que llevo mucho tiempo parada, y que no paro de pensar.

Lo que voy haciendo, como me voy relacionando, me lleva al mismo camino. Será que siempre actúo igual, y al final me lleva al punto de partida, como el juego de la oca.

Me pregunto que falta en mi vida para sentirme con ese eco interior. Con esa sensación de estar en una habitación enorme, y todo es eco distorsionante.

Hay quien dice, “desconecta”. Da igual el desconectar, lo que te hace estar mal, estará contigo en cada situación, en cada momento, por lejos que se esté, por diferente que se hagan las cosas.. todo es una huida hacia adelante.

Ayer, paseando por el centro, me dejé llenar por el pasado. En ese momento un compañero me interrumpe. Me da la sensación de que se está interesando por mi. Justamente hoy que no he parado de vomitar, de que mi cuerpo está lleno de heridas emocionales que han estado latentes. No es el hoy, lo que me hace estar así, es el ayer.

Intento limpiar todas las vivencias negativas que me han hecho sufrir. Mirarlas a los ojos y decirles que sí, que fueron, pero ya no son.

Y .. a ese sentimiento de rechazo y abandono.. de no ser importante.. ese sentimiento es del ayer, pero en estos días, lo vuelvo a sentir. Es una soledad que no diría triste, sino diría que consciente.

Quizá debiera de trabajarla. Porque cierto es que cuando esperas de alguien …  un apoyo inconcreto, una incondicionalidad, es la maldita costumbre de ver lo que se quiere, no lo que hay, te deja después sensación de vértigo, y de que caes al vacío.

En estos momentos, lo ideal, es volverse a poner la armadura de caballero andante, de manera que  el corazón coraza no te haga esperar nada, y vuelva ese pensamiento hacia uno, el ver que lo de fuera, es incontrolable, pero por dentro, podemos hacer algo para que todo sea mejor.  Disfrutar de la música. Espantar a los fantasmas con letras. Leer un buen libro. Engancharse a una serie. Vivir en el yo, que … a veces es un sitio para descansar.

Uhmm me imagino ese lugar imaginario, mi oasis, mi refugio. Me imagino un pequeño lago lleno de agua , pero no es agua, es una especie de gel que cura heridas del alma. Las ausencias de quienes se han ido y que amabas. Las dificultades del día a día que te cuesta ir sobrellevando. El estar sin el centro de tu ánimo, e ir a los extremos, luchando con fuerza para que desde fuera no se observe la tormenta interior. El luchar por lo que quiero ser, que  en definitiva, es ser “yo”, no perderme en otros, que al final, sencillamente, desaparecen llevándose parte de mí.

otoño

 

 

 


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